EL CABILDO ALERTO EN 2007 DEL PELIGRO DE LA LUBINA

Un informe advertía hace tres años de la carencia de estudios sobre la afección de este pez en el medio marino por escapes como el registrado en febrero

El Cabildo Insular alertó en 2007 a la Consejería de Pesca del Gobierno de Canarias del peligro que podría suponer el escape masivo de las altamente depredadoras lubinas y de doradas de las jaulas de acuicultura, una situación que tres años después se ha producido sin que se conozca realmente la magnitud de los daños que están produciendo en el medio marino de la Isla y, especialmente, su afección sobre las especies de interés pesquero.El temor por escapes como los producidos el pasado mes de febrero, con más de 200.000 ejemplares que lograron huir de las jaulas, con una investigación abierta por el Seprona por posible delito ecológico, ya era asumido por el informe técnico de la Institución Insular, que advertía de que “no se han hechos estudios sobre las consecuencias de la liberación de especies exóticas en el medio marino, no conocemos planes de contingencia ante escapes masivos, ni las posibles interferencias de estos escapes con los espacios marinos protegidos”, haciendo referencia a la Reserva Marina de La Palma y al Lugar de Interés Comunitario Franja Costera de Fuencaliente.En cuanto a las especies a cultivar, los técnicos hicieron especial hincapié en que “no podemos considerar a Canarias como un ecosistema único, sino que existen siete ecosistemas diferenciados, tanto terrestres como marinos, siendo un hecho que la presencia de especies en una isla no presupone la existencia en otra, como es el caso de la lubina o la corvina, que no existen de manera natural en la Isla”, afirmando que “con la introducción de especies exóticas en La Palma existe un riesgo ecológico, económico y social”.En el informe reitera que después de la lubina, “la introducción de la corvina, también depredadora y con tallas relevantes (hasta dos metros), de las que no hay constancia de su presencia en la Isla, puede suponer un nuevo reto a la fragilidad del ecosistema marino palmero”.Este estudio se elaboró tras la convocatoria del concurso público para la selección de cuatro proyectos para la explotación de concesiones de cultivos marinos. En agosto de 2007, el Cabildo Insular ya dejaba clara la necesidad de que la administración competente, la Consejería de Pesca, “debe encauzar la actividad evitando que se perjudique seriamente al ecosistema marino insular y al resto de actividades que compiten en el medio”.Además, se ponía en duda la ubicación de las jaulas, “que se sitúan dentro del área de interés acuícola sugerido por el Cabildo en su propuesta insular de ordenación de la acuicultura”. El informe planteaba todo tipo de dudas y limitaciones para el desarrollo de esta actividad, aunque, a la postre, nunca fue tenido en consideración.

Fuente: El dia.es